Dibujos de risa Gombrowicz

Pareidolia I

Desconocía el nombre de esta curiosa capacidad nuestra de ver caras por todas partes: Pareidolia. Para ilustrar unas lineas sobre el escritor Witold Gombrowicz estas imágenes bien vienen a configurar el nacimiento de la forma según el autor polaco:

sobre la base de las relaciones accidentales, nace la forma, a menudo una forma absolutamente inesperada, absurda“.

Así también en los encuentros fortuitos, surgen a veces las mejores historias.

Como manchas en una pared, desvelo los dibujos (ideas) que se me han aparecido de manera “inmediata” y por azar leyendo a Witoldo.

Pareidolia II Pelea vecinal

INTERHUMANIDAD

Lo que he podido reírme este verano leyendo sus libros gracias a Radek que me lo recomendó en aquel avión en el que viajamos con horas de retraso bebiendo cerveza y comiendo una lasaña tras otra él, y yo devorando los paréntesis de Bolaño.

Meses después, por casualidad, en la biblioteca me topé con su obra y me acordé de las palabras de Radek: -¡tienes que leer Trans-Atlántico!…entonces descubro a Gombrowicz y la forma epifánica del humor, ( ¿como puede ser que se me hubiera escapado? ) la risa de las risas, (¿siendo fan de Beckett, Schulz y Kafka? ) entiendo que todo lo que duele es un borde que da forma y deforma al mismo tiempo, la risa trasciende los límites de neuras y miedos, explora la identidad que no eres, admiro la capacidad de Witold de no ser nunca otro, de ser él sin limites. Su pretensión era “reforzar y enriquecer la vida del individuo, haciéndola más resistente al abrumador predominio de la masa”. Sin embargo, al mismo tiempo afirma que el hombre solo no es capaz de resolver los problemas de la existencia sin ayuda, “es en la humanidad en su conjunto donde podrán encontrarse- de haberlas-las soluciones

Para Gombrowicz la “interhumanidad” sería la “Suprema fuerza creadora, única divinidad alcanzable”.

Pareidolia III Batalla

PATRIA

Al principio de Trans-Atlántico, el protagonista (alterego de Witold) se despide del barco cargado de compatriotas que vuelven a Polonia y blasfema dirigiéndose a ellos y a la Patria, la larga retahíla de insultos y maldiciones terribles que les dirige mientras se alejan llega a tal extremo que consigue la catarsis máxima de la carcajada “modificando de “modo radical nuestro estado de ánimo” “liberando” así unas “energías”, que según el autor, podrían resultar incluso “útiles” a la propia Nación. Pondremos aquí solo un pequeño fragmento para no espoliar por completo la hilaridad del texto:

¡Marchad a vuestra santísima y tal vez también Maldita nación! ¡Volved a ese Santo Monstruo Oscuro que está reventando desde hace siglos sin poder acabar de reventar! (…) ¡Marchad, marchad para que no os deje ni Vivir ni Reventar y os mantenga siempre entre el ser y la nada!

Esa es la cualidad del genial escritor, quitarle hierro a asuntos tan serios como la patria. En Trans-atlántico especialmente, Gombrowicz arremete contra el padre y promueve el culto al hijo y a lo nuevo. Y este ejercicio- el autor lo aclara en el prólogo- le parece que sería asimismo necesario que se hiciera en otros lugares:

Se trata, por consiguiente, de una revisión bastante profunda de nuestra relación con la Nación (…) Le sugeriría lo mismo a las personas pertenecientes a otras naciones, ya que el problema se refiere no tanto a la relación entre un polaco y Polonia sino entre un individuo y la nación a la que pertenece”

Sí, no estaría de más que en la relación de cada uno con su patria, los limites de lo que se considera la españolidad, o polonidad no fueran tan estrechos, “el maldito empequeñecimiento” nos” persigue de nuevo” como decía el personaje de Ferdydurke.

REALIDAD Y HUMOR

Gombrowicz metamorfosea la realidad con su humor absurdo e inteligencia mostrando que solo somos formas para que otros nos perciban y que el dolor es el mayor límite, la frontera que… ¿somos capaces de transcender?

La realidad, en efecto, es aquella que se nos resiste, que nos hace daño (…) digan lo que digan, en todo el universo, en toda la extensión del Ser, solo existe un elemento atroz, imposible, inaceptable, una única cosa verdadera y absolutamente opuesta a nosotros, que nos aplasta: el Dolor.

Y no solo, con sus ideas de la forma y la inmadurez Gombrowicz explora las lindes impuestas: “la degradación”, los miedos, las carencias son tu frontera, pero si vas más allá de lo que te limita y duele, te das cuenta de que tu forma (creada, creadora o deformada) puede ser mucho más amplia, rica y compleja, que el humor siempre ensancha la visión y la percepción del mundo.

Pareidolia IV: Asfalto que sueña ser mar en una jaula

PENSAMIENTO CRÍTICO

En Recuerdos de Polonia y Ferdydurke, sorprenden sobremanera sus teorías sobre la educación. Por ejemplo sus ideas sobre las ideas:

liberaos de la forma. Dejad de identificaros con lo que os define. Tratad de huir de toda expresión vuestra. Desconfiad de vuestras opiniones. Tened cuidado de las fes vuestras y defendeos de vuestros sentimientos…”

Esa distancia que propone Witold entre nuestros pensamientos y nosotros nos da un espacio posible, un resquicio por donde pueda entrar el aire, y finalmente “lo humano se encuentre algún día con lo humano”.

En su artículo sobre Gombrowicz Jorge Larrosa analiza algunos conceptos educativos bajo la luz del autor polaco:

Ferdydurke es implacable contra todas las modalidades del darse importancia, contra todas las formas de elevación. E implacable también contra todas las formas de empequeñecimiento que son su correlato”

TRADUCCIÓN

Digno de mención es, sin duda, el proceso de traducción de Ferdydurke. Cuando una descubre que esta novela se tradujo en una confitería y entre un grupo de amigos, piensa que el texto no va a tener ni pies de cabeza, pero está muy bien traducido, la riqueza lingüística, la expresividad es inmensa y la invención de palabras ingeniosa y aguda. Por ejemplo el “nopodermiento” que sufren los estudiantes de la extraña escuela a la que es llevado el protagonista.

Es hilarante leer cómo este alterego de Witold es raptado por un profesor para obligarlo a volver a la escuela con 30 años a aprender lo que le falta, a dejarse modernizar por la moderna e infantilizar por el maestro, y toda la riqueza expresiva, la maravillosa traducción que hicieron entre unos cuantos escritores y compañeros que nada sabían del polaco, pero sí del castellano y sus revueltas lingüísticas. Y tuvo tal éxito que cuando llegó la hora de traducirlo al francés Gombrowicz decidió verterlo directamente del español.

Pareidolia V: Rostro pensativo

IDENTIDAD

Por último, fascinante resulta el tema de la identidad en Gombrowicz, esa huida de toda forma artificial impuesta para crear la suya, hoy que está tan de moda etiquetar, seguir tendencias, seguir a otros, Gombrowicz es un ejemplo de escapista y al tiempo escultor, individuo que no se deja “deformar” y busca atacar “desde abajo” “con ánimo destructivo” los “mecanismos de la superioridad” para ser “verdaderamente nosotros, auténticos”. No digo más, Gombrowicz, te saludo, toco mi oreja derecha y de momento seguiré fingiendo que soy quien soy, intentando llegar, queriendo llegar, imposible llegar, algún día llegar, oh ¡tragedia moderna! “a ser una misma”.

Bibliografía:

Libros de Witold Gombrowicz :

Ferdydurke .Ed. Seix Barral 2001

– Recuerdos de Polonia Ed. Versal. Barcelona 1985

Contra los poetas. Ed. Sequitur. 2009

Trans-Atlántico. Ed. Seix Barral 2003

Enlaces on line:

Buen artículo de Roberto Wong para saber más sobre su biografía: https://el-anaquel.com/2019/12/20/witold-gombrowicz-ferdydurke-a-mas-de-70-anos-de-su-publicacion/

Interesante artículo de Jorge Larrosa sobre pedagogía y fariseísmo en Ferdydurke de Gombrowicz:

Desde Argentina:

http://revistaanfibia.com/ensayo/yo-tambien-lei-a-gombrowicz/

Blog de Javier Avilés:

http://ellamentodeportnoy.blogspot.com/2013/05/ferdydurke-de-witold-gombrowicz.html

Enrique Vila-Matas sobre Gombrowicz: https://www.letraslibres.com/mexico/witold-gombrowicz

Sobre el proceso de traducción:

http://www.congresogombrowicz.com/ferdydurke-o-la-traduccion-como-provocacion/

NB: Las fotografías son de la autora.

Publicado por Ángela Artero

Ángela Artero es filóloga, profesora de lenguas y traductora. Estudió Humanidades en la universidad irlandesa del Ulster y Filología Inglesa en Granada. Se inició en el mundo de la enseñanza de Español como Lengua Extranjera trabajando desde el año 2003 como lectora en las universidades de Kiev, Tartu y Cracovia, donde también ha sido profesora colaboradora del Instituto Cervantes.

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